Hay
personas con las que te llevas bien, con otras mal y por otras sientes
indiferencia.
Todas
las personas al cabo de tu vida han pasado por uno o varios de los grupos
anteriores.
De este
modo, puede haber a una persona que la has querido mucho y sentir indiferencia,
simplemente llevarte o llevarte mal e igual sucede al contrario, una persona te
podía caer mal antes y de repente la conoces y ves que te cae muy bien y te
quedas sorprendido.
A
veces, no hay que juzgar simplemente por el aspecto de fuera, si no que hay que
indagar o investigar sobre el aspecto que nunca se ve o se ve pocas veces, el
aspecto de dentro.
Es muy
complicado conocer a una persona realmente, pero todos tenemos millones de
facetas que solo salen a la luz en momentos determinados y con personas
determinadas.
Cuando
decimos que una persona ha cambiado, debemos analizar su situación en ese
momento porque quizás no nos demos cuenta pero la persona no ha cambiado, sino
que hemos cambiado nosotros y estemos viendo una visión distorsionada de la
realidad pero si estamos seguros de que nosotros no somos los que hemos cambiado
quizás deberíamos preguntarnos que ha pasado o por qué ha cambiado esa persona
al tratar con nosotros, quizás hayamos cometido algún error o hayamos hecho
algo que no le haya convencido pero seguramente ella tampoco habrá hecho cosas
que nos hayan gustado.
Por eso
debemos hacer cada segundo de nuestras vidas lo que queramos, sin preocuparnos
de los demás porque quien un día te da, otro te lo quita y porque a quien un
día le das, otro día se lo queda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario