Un aliento en la fría mañana,
de fondo esa montaña,
que ves con gran deseo,
de ser por ti escalada.
Te aproximas a su falda,
para trepar por sus frias piernas,
como si de una joven se tratase.
¡Cuida! ¡No te caigas!
De fondo, los disparos,
de repente, un silbido,
será que vienen las balas
cargadas de metralla.
¡Todos a cubierto!
Debemos estar atentos,
para que no nos pillen,
las balas, sin aliento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario