19 abr 2012

¿Y quién no siente frio por las noches al ver la luna sin una buena compañia?

Cualquier noche es fría, sea de primavera o verano si no hay esa buena compañía.
Mucho tiempo sin notar caricias por mi pelo, desembocando en un frenesí de sentimientos y sensaciones que me hacen llegar al cielo y pasar de tener frío a tener un calor sofocante propio de un desierto africano.
Mucho tiempo sin saber a que saben unos labios que me permitan ser el que un dia fui, lleno de felicidad y metas por delante. Estar a un centímetro de una mirada, preciosa, que me pueda decir solo con mirarla, todo, hasta el mas infinito sentimiento y lograr estar a 30º a la sombra en pleno invierno sintiendo que todo puede volver a ser mejor de lo que fue.
Paso a paso y sin prisa, cada cosa llega a su tiempo, en el mejor momento, no decaigas de tus objetivos aunque tengas mil infortunios porque un día será tu día y tendrás todo a tu favor para hacer feliz a toda persona que te propongas.

Calor es lo que hace falta, lo primero de amistad, porque si no tienes los pilares básicos de una vida, no tienes nada, y tu casa (tu vida) se derrumbará o flaqueara de algún lado hacia el que se precipitará cuando sople algo de viento o haya alguna catástrofe natural.

La Luna siempre esta ahí, esperando a que todos la miren por eso, si cierras los ojos y te imaginas esa luna, tan solitaria, llena y blanca, en un cielo despejado acompañada o secundada de mil estrellas.
Ella, está sola, pero tiene sus pilares detrás. Tú haz lo mismo, rodeate de tus mil estrellas aunque en la vida real solo podrás tener muy pocas verdaderas estrellas para sentirte fuerte en los malos momentos.

Quizás un día, el que menos te lo esperes, estás compartiendo tu cielo y tus vistas, explicándole esta historia, con una gran persona que seguro que se merece ser esas mil estrellas.

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