17 abr 2012

En busca de municion.

Tu mirada es como tú (para eso es tuya) una bala penetrante en este pobre cuerpo frágil y lleno de huesos.
Tu fantasma se empeña en rondar mi cabeza día si y día también pero yo, no le hago ni caso porque se que si le hago caso será peor y habré dado un paso hacia atrás como cuando acelera un bólido a más de 300km/h y la fuerza de la velocidad hace pegarte al sitio, contra el respaldo, contra el pasado.

No siento nada cuando te veo, bueno si, siento pena por no ver cumplido todo lo que un día prometimos ese cuento del cual me hablabas que decías que nunca tendría final, si que lo tuvo y yo no me lo quería creer.
Empezaste a cambiar, como todo el mundo lo hace, tal vez yo te hice sufrir demasiado o no te dejaba hacer lo que querías, tal vez la culpa fue mía.

Siempre me quedarán muchos interrogantes a los cuales no responderé no por orgullo ni por recordar, si no por el miedo que tengo a volver a pasarlo mal.
Yo creo que no me lo merecía, tal vez, eso creo, pero ya no hay vuelta atrás. Por eso mismo te digo que si tu felicidad es más grande que la que un día yo te di, me alegro de tu cambio, yo sigo estancado en un pasado sin futuro y no tengo balas para matar a las sábanas ni a los recuerdos que un día vivimos o no, en ellas.

Tal vez me hiciste feliz, tal vez me hiciste sentir, lo que un día te dije, de que me hiciste vivir.

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