Esa sensación en un momento determinado que te hace tener cosquillas, mariposas o bichillos o como quieras llamarle en la tripa, hace que estés feliz pero ese cosquilleo siempre tiene una razón, un por qué.
Tú eres ese por qué y si no lo sabías pues ahora lo sabes, eres increíble y simplemente me haces sentir cosas que jamás había sentido, por cada beso, por cada gesto, por cada sonrisa haces que te quiera más y más, en nuestra larga historia que empezó un día en el cual no estaba con mis mejores galas (22 de diciembre) y a partir de ahí se empezó a escribir nuestra historia, con sus altibajos como todas pero sobretodo con unas ganas inmensas de comerte enterita a besos, a mordiscos y como hiciese falta.
Pero cuando todo empezó realmente, ambos sabemos cuando es, no concretamos día pero sabemos cuando fue pero a mi, me da igual, con día o sin día, nunca lo olvidaré porque fue la primera vez que no me arrepentí de algo que quería hacer desde hace mucho tiempo y nunca me arrepentiré por ello porque tú eres la razón de mi verdadera felicidad, ayudandome día tras día a ser mejor persona, tú sacas lo mejor de mi y me apoyas, igual que yo lo haré por ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario